Doctorado en Derechos Humanos


El Doctorado Interinstitucional en Derechos Humanos (DIDH), es una estrategia para enfrentar la carencia de Doctores en Derechos Humanos, en el corto plazo pretende elevar la habilitación académica de los interesados en el área: funcionarios públicos, operadores de organizaciones de la sociedad civil y docentes en el país, para promover la investigación científica y con ello, la promoción, difusión y salvaguardar de los derechos humanos.
Por ser interinstitucional, el Doctorado tiene la ventaja de haberse creado al amparo de una estructura sólida, integrada a partir de la conjunción de recursos y esfuerzos de las universidades públicas involucradas y de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, por lo que cuenta con el Núcleo Académico Básico (NAB), la cualificación necesaria, la infraestructura técnica y material, y los recursos financieros suficientes, constituyéndose así en una alternativa viable y confiable para la formación de recursos humanos altamente calificados en el ámbito de los Derechos Humanos, además de contar con la experiencia previa inmediata otorgada por la Maestría Interinstitucional en Derechos Humanos (MIDH). El Doctorado tiene como finalidad formar profesionales altamente especializados en el área de los Derechos Humanos, capaces de generar conocimiento y aplicarlo en forma original e innovadora, aptos para diseñar y desarrollar proyectos de investigación, formar investigadores y grupos de investigación, desde una posición de liderazgo intelectual que contribuya al desarrollo de los derechos humanos. La propuesta del Doctorado se estructuró atendiendo a la planeación de los programas educativos de las Instituciones de Educación Superior (IES) participantes, fundamentalmente en torno al concepto de investigación, definida como la estrategia formativa básica que involucra a profesores y estudiantes en una práctica permanente de identificación, análisis exhaustivo y planteamiento de soluciones viables y pertinentes de la problemática social.  Este Posgrado está diseñado en el marco del Modelo Humanista Integrador basado en Competencias (MHIC), modelo educativo vigente en la Universidad Autónoma de Tlaxcala, pensado e institucionalizado con la intención de armonizar las demandas de la productividad y de la excelencia profesional, con el desarrollo autónomo y pleno de quienes participan en los procesos educativos. Por esta razón, el paradigma de los derechos humanos es un elemento central del MHIC, que permite cualquier intervención en política educativa, como necesariamente relacionada con el empoderamiento ciudadano, la elevación de la calidad de vida de las personas, el rendimiento social de las instituciones democráticas y la visión de la Universidad como un espacio institucional que promueve la movilidad social y la autorrealización individual.

El modelo de formación humanista integrador, se alinea con el enfoque basado en competencias, al fomentar la capacidad de las personas para resolver problemas proponiendo soluciones creativas en la pluralidad de escenarios enfrentados en su vida social. Entre los propósitos resaltan la formación de personas que comprendan los aspectos económicos, políticos y culturales de su entorno social y las diversas maneras que tienen para insertarse como profesionistas y ciudadanos, tanto en una sociedad local, como en la global. En un enfoque de este tipo, la centralidad del paradigma de los derechos humanos no podría obviarse. Para ello se generarán competencias en materia de derechos humanos, y el doctorando será capaz de proponer respuestas basadas en la investigación.  Por su enfoque humanista, el Doctorado, busca investigar al ser humano en sus múltiples facetas de interacción para así arribar a la construcción de vínculos educativos, profesionales y laborales armónicos con la libertad, la igualdad, la autonomía y la dignidad como los valores éticos de los derechos humanos. En esta perspectiva, la autorrealización permite propiciar en cada persona la autoconsciencia de su realidad multidimensional y de los valores que le permiten integrar, en la medida de lo posible, sus decisiones autónomas al proyecto social de desarrollo y fortalecimiento de las instituciones democráticas. En este Modelo, al fortalecer las personas su sentido de autorrealización y autorrespeto, contribuyen al logro de objetivos comunes de bienestar y calidad de vida. Así, la autorrealización no se concibe como un proceso individual, aislado, que concierne sólo a una persona pasiva; más bien, se observa como un proceso eminentemente social, cuya viabilidad se construye con la interacción humana.

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